martes, 1 de febrero de 2011

Capítulo 2

GENESIS

PARTE II

01 de Enero, 2012, Ciudad de México.

“Nunca hay nada que ver, siempre son la mismas películas para niños, odio los días festivos…”, pensaba Mauricio mientras cambiaba de canal, pues toda la madrugada del primero de Enero no había podido dormir, ya que había tenido un mal presentimiento y solía olvidar sus problemas jugando alguno de sus tantos videojuegos u observando el televisor.

Mauricio esperó a que el sol despuntara para encender el ordenador, el cual se encontraba en el cuarto de Eduardo, uno de sus dos hermanos, el cual desde hacía un par de años vivía en Querétaro, de vez en cuando iba y venía, por lo cual su madre no había querido deshacer su cuarto.

La maquina tardo en encender, así que aprovechó y le sirvió croquetas en su platón a Paki, quien se mostraba inquieta, pues siempre que alguien despertaba, era la primera que corría a hacerles fiesta.

Una Noche antes…

Mauricio se encontraba observando el televisor, mientras todos en la casa le ayudaban a María Teresa con los preparativos del festejo, por lo que en repetidas ocasiones le habían pedido ayuda, pero este se negaba sin decir nada.

Teté, la abuela se levantó a duras penas del sillón para dirigirse al baño, y Mauricio, al ver eso, se adelantó a ayudarle.

“Con cuidado abuelita.”, dijo él, mientras la tomaba del brazo.

“Si mijito, no te preocupes.”, dijo ella, a lo que él agregó: “No te veo animada por el festejo de año nuevo.”, así que Teté respondió: “No me gustan las celebraciones, no me gusta que venga gente a la casa y vean todo tirado y en desorden, yo solo quiero estar en paz, no quiero ver a nadie, ya estoy vieja para estas cosas.”, “Lo sé abuela, estoy de acuerdo contigo.”, dijo Mauricio.

Paki, quien se encontraba inquieta por que nadie le hacía caso, se postró en el centro de la sala y se orinó, cosa que le molestó de sobremanera a María Teresa y a Gabriel, quien corrió y la tomó por la correa, diciendo: “Tenías que lucirte, estas castigada, vete para afuera.”, acto seguido la condujo al patio, pero Mauricio se acercó y dijo gritando: “Déjala en paz, ella no tiene la culpa de que ustedes estén apresurados con esto, es un animal, así que no la involucren en sus festejos.”.

Gabriel soltó a la perrita y prefiriendo no discutir se dio la media vuelta, mientras que su madre llevaba algunos periódicos para limpiar aquel lugar.

“No seas tan agresivo hijo, este día es para estar juntos como familia.”, dijo María Teresa, a lo que su hijo menor contestó: “El empezó, debería tener más respeto por lo que significa una familia, Paki es de la familia, mi abuelita también y nadie le preguntó si estaba de acuerdo con la cena de año nuevo.”.

“Hacemos esto año tras año Mau.”, dijo su madre, pero el no respondió, simplemente se encerró en su cuarto, mostrando poco interés en aquellas celebraciones mundanas.

01 de Enero de 2012…

“Ya nos vamos Mauricio, si hablan por teléfono toma el recado, yo regreso como a las 12”, dijo su Madre, quien se alistaba para ir a tomar su café del diario junto a la Abuela.

“¿Hoy va a haber servicio?”, preguntó Mauricio, a lo que su Madre le contesto: “Si, va a haber un evento especial en el café” y dicho esto, la Madre y la Abuela se marcharon como cada mañana.

Mauricio entró a su correo electrónico y a su servicio de mensajería instantánea, cuando

de repente, al voltear a ver el monitor, vio que había una noticia en la página principal de su correo electrónico, el anuncio decía: “Fuertes terremotos en año nuevo azotan el norte del continente, se ha registrado gran actividad sismológica en Los Ángeles, San Diego, San Francisco, Tijuana, Mexicali, Los Cabos y Hermosillo. No se sabe si la actividad prosiga a través de la falla de San Andrés.”.

Mauricio presentía que algo andaba mal, fue entonces que el teléfono comenzó a sonar.

Al contestar, escuchó una voz grave que le dijo: “Salgan de la casa…”, pero antes de que pudiera finalizar de escuchar, la línea murió y todo comenzó a tambalearse…

Paki comenzó a ladrar, cuando de repente Mauricio cayó al suelo de manera violenta, pues el temblor parecía que acabaría con todo cuanto estuviera de pie.

Mauricio se reincorporó rápidamente mientras trataba de hacerse camino por el pasillo para después sujetar la correa de Paki, así que los dos bajaron por las escaleras, mientras las paredes parecían ser naipes apilados, empujados por el viento.

Una vez que salieron por la puerta, observaron con horror como muchas casas a la redonda se convertían en escombros y nubes de polvo café, los carros se estrellaban y la gente moría de diversas formas, unos aplastados, unos atropellados y otros desaparecían entre aquellas polvaredas de tierra; minutos después el terremoto había cedido, sin embargo el paisaje era desolador.

En otra parte…

“¿Dónde esta Ignacio?”, dijo la gerente del área, pues Emilio se había confiado y tenia mucha gente que atender, por lo cual mencionó: “Esta en la cámara de congelación cortando carne jefa.”, la gerente dijo enfadada: “Después corta la carne, que salga a ayudarte.” y de ese modo se abrió paso a la puerta de la cámara de congelación, pero cuando la abrió, una peste emano de ella y se cubrió la boca, después miró a Ignacio, quien empapado en sudor, sin su camisa y cortando pedazos de carne flácida que caían al piso haciendo un ruido asqueroso, se quito el tapabocas y dijo: “Hola Jefa, ¿En que le puedo ayudar?” y la mujer dijo: “¿Qué carajo es esa peste, por que se esta pudriendo la carne?” e Ignacio dijo: “No lo se, si acaso se apago el sistema de congelación…”.

La gerente lo vio con odio, salio del cuarto y vio que el sistema estaba funcionando perfectamente, solo que estaba a 40 grados, ¡¡¡arriba de cero!!!

Ignacio salió y la gerente antes de decirle algo, miró sus brazos y se dio cuenta de que portaba múltiples tatuajes, “¿Qué es esto? ¿La cárcel?, nos has visto la cara de estupidos, sabes que no se permite que los empleados porten esas vulgaridades.”, Nacho repeló diciendo: “No es ninguna vulgaridad, es arte.”, a lo que la dama enfurecida dijo: “Cállate y cúbrete los brazos, en este momento vas a pasar a firmar tu renuncia Ignacio.”, y cuando la gerente salió del área de carnes, volteó a ver a Ignacio, alzó la mano para decir algún improperio, pero antes de que pudiera decir algo, un enorme plafón con una luz bastante grande integrada, la aplastó como mosca en una ráfaga de segundo.

De pronto ante la mirada atónita de Ignacio y los allí presentes, el supermercado empezó a tambalearse, plafones y anaqueles caían por todas partes, la gente corría frenética, algunos aprovechaban para meter todo lo que pudieran a sus carritos y salir corriendo del supermercado, sin embargo algunos sufrían la misma suerte que la gerente de Ignacio.

Ignacio observaba con incredulidad aquellos hechos, mientras que su compañero le gritaba desde lejos que se moviera, cuando de repente Ignacio vio a la niña del vestido blanco caminar sobre un pasillo, por lo cual salió corriendo para protegerla, pues sentía un poderoso instinto de deber hacerlo, no obstante un hombre corriendo con un coche de supermercado lleno de artículos al azar, lo golpeó al ir corriendo abriéndose paso a través de la tienda.

La niña caminaba observando tranquilamente como todo se venía abajo y su madre, en otro pasillo gritaba: “Hija, hija ¿Dónde estás?”, pero la niña parecía estar en trance, cuando de repente, su madre, decidió usar otro método para encontrarla y gritó: “¡¡¡Sofía!!!” La pequeña volteó asustada, como volviendo de un profundo sueño.

31 de Diciembre de 2011, Ciudad de México…

Las calles estaban vacías, todo el mundo se encontraba ya en sus casas, departiendo y cenando, sin embargo él tenía algo importante que hacer.

Estacionó su motocicleta a las afueras de aquel enorme edificio, después se acercó a una entrada cubierta por ramas y basura y sigilosamente se dirigió a una puerta que parecía estar sellada.

El hombre de negro subió por un elevador y se detuvo en el último piso, para después subir por unas escaleras secretas.

Al llegar a su destino, se detuvo a contemplar a través de los cristales rotos del ventanal, como la ciudad yacía hermosamente iluminada.

“Es muy tarde, ya es para que estuvieras cenando con tu familia.”, dijo una voz masculina, a lo que el hombre de negro respondió: “Ya cené con ellos, les dije que tenía que ir a celebrar con una chica con la que he estado saliendo.”.

“Pero si tu no has salido con nadie desde hace años.”, comentó aquel hombre que se refugiaba en las sombras de aquel piso.

“Dije eso para que no fuera tan sospechoso que me saliera a las 11 de la noche para venir a verte.”, dijo el tipo enfundado en pantalones de piel negra, chamarra del mismo material y color y de ojos grandes.

“Pues que bueno que estas aquí, te tengo buenas noticias, logré colarme a la red de cámaras de vigilancia del metro, y ayer en la estación que esta saliendo de la Central de Autobuses, encontré a la niña y a su madre, llegaron a altas horas de la noche, tomaron el último tren y bajaron en el centro, una muy mala opción si es que querían pasar desapercibidas.”, dijo el informante.

“¿A dónde fueron después, tienes algo de que se hayan movido hoy?”, preguntó él, a lo que el informante le entregó una foto y después dijo: “Se introdujeron al metro por la mañana, llevaban maletas y bajaron en la estación del toreo, después revisé las cámaras que delimitan el perímetro y descubrí que tomaron un autobús con dirección al norte, seguramente van a buscar un hotel y víveres.”.

“Gracias Jorge, eres demasiado eficiente para estar trabajando gratuitamente en esta fecha y a esta hora.”, dijo el hombre de negro, a lo que Jorge respondió: “Es gratuito pero el fin es lo que cuenta, más vale que mañana busques hoteles y supermercados por el área norte de la ciudad, se lo que te digo. Buena suerte y feliz año René”.

René caminaba a prisa por aquel supermercado, buscando con la mirada entre anaqueles y pasillos, cuando de repente se detuvo a ver algo que le llamó la atención.

Se encontraba viendo la sección de automóviles, había algunos anaqueles de interés para él, sin embargo se detuvo a ver una preciosa motocicleta que estaba allí expuesta, cuando de pronto, todo comenzó a temblar y se sostuvo de la moto para no caer al suelo.

Fue entonces que escuchó a lo lejos: “¡¡¡Sofía!!!”, de ese modo, de una manera bastante sorpresiva, comenzó a correr por los pasillos derrumbándose, mientras tanto, Ignacio vio como Adriana llegaba corriendo a proteger a la niña, pues un estante de garrafones de agua se tambaleaba detrás de ellas, así que se reincorporó del golpe que le había causado una persona que corría con el carrito y corrió a derribar otro anaquel para que enviara esos garrafones hacia el otro lado, sin embargo un garrafón se cayo antes de que Ignacio se lanzara con su cuerpo hacia ellos.

Era muy tarde, un garrafón estaba a punto de caer en las cabezas de Adriana y Sofía desde una gran altura, cuando de pronto se escuchó un disparo y el garrafón estallo en el aire, mojando únicamente a madre e hija.

El temblor cesó, sin embargo todos estaban atónitos; en ese momento Adriana y Sofía voltearon a sus espaldas y vieron a un extraño hombre, enfundado con pantalones de cuero negro, chamarra de motociclista, moreno, alto y con una mirada sumamente penetrante y pesada, sosteniendo una pistola.

Adriana tomó a su hija de la mano y dijo: “Déjanos en paz, ¡¡¡Lárgate!!!!” y se hecho hacia atrás, más el tipo se guardo atrás el arma y dijo: “Tiene que venir conmigo”, Adriana repuso: “Jamás, primero tendrás que matarme.”, el tipo la miro y meneo la cabeza en signo de negación y se intento acercar a ellas, cuando Ignacio se reincorporó y con cuchillo en mano dijo: “Si las tocas te mueres.”, el hombre lo miró y sonrió diciendo: “Yo traigo una pistola gordito.”, pero Ignacio no se inmuto y comenzó a caminar hacia él con el cuchillo, pero el tipo se puso sus gafas oscuras, dio media vuelta y se fue rápidamente del lugar, pues la gente comenzó a reunirse a su alrededor, no sin antes decir: “Ya se dónde están, tarde o temprano tendrán que venir conmigo, de lo contrario será por la fuerza.”.

René se marchó rápidamente del lugar, aprovechando la confusión que había dejado el terremoto, pues en otras circunstancias hubiesen cerrado el supermercado hasta que llegara la policía.

Ignacio volteó a ver a las mujeres y se le quedo viendo a la madre, entonces dijo: “¿Adriana?” y ella lo miró con sorpresa diciendo: “¿Te conozco?” e Ignacio sonrió y dijo: “Sí, del Restaurante de Hamburguesas, era amigo de Gabriel.”, Adriana se quedó impactada cuando escuchó ese nombre y Sofía la tomó de la mano y la empezó a jalonear, diciendo: “El noz puede llevar con Gabriel, mami, ve con el para que te lleve con Gabriel.”, sin embargo Adriana la sostuvo de los brazos y dijo: “No Sofía, no vamos a buscar a nadie, nos vamos ya.”, dicho eso, ambas se fueron rápidamente del lugar, dejando a Ignacio sumamente extrañado.

En otro lugar, minutos antes…

Corría por las escaleras del metro, parecía llevar mucha prisa a pesar de que no había gente en la calle, Jerónimo parecía estar apurado por llegar temprano a cierto lugar, pues incluso cuando vio que el metro venía llegando en dirección a la que el iba, corrió, lanzó el boleto a los pies del policía y salto los torniquetes, casi se le cierra la puerta del metro en la cara, si no es por que se derrapó a medio camino.

Una vez adentro, Jerónimo tomó un lugar al azar, por que el vagón venia casi vacío, solamente estaba un hombre extranjero, un policía, un hombre mayor calvo y de traje, de esos que llevan su portafolio con cadena y una muchacha con su bebé en brazos.

A Jerónimo, al ver a la muchacha le pareció que el tiempo se había detenido, ella era hermosa para sus ojos, morena, de cabello negro hasta los hombros, con un dejo de medio oriente, con una mirada totalmente hindú aunque seguramente era latina, portaba ropas color negro, una falda tableada estilo escocés de tonos verdes, un top color negro de tirantes blancos y una chamarra de cuero negra.

Aquella mujer jugaba tiernamente con su pequeño hijo, el cual era muy parecido a ella.

De tanto en tanto el volteaba a verla y ella lo miraba y le sonreía, pero bajaba la mirada con timidez, cuando de repente, sonó el celular de la joven y el dejó de prestar atención, sin embargo, se le escuchaba alterada: “Estoy bien, deja de molestarme, ya te dije que no vas a ver a tu hijo… Cuando encuentres un trabajo… Si se ve que lo amas… ¿Dónde estas?... Voy para allá, ya me harte de…” sin embargo, en ese momento colgó el celular y el policía se le acercó preguntando: “¿Tiene algún problema señorita?” y ella sonriente le dijo que no, dicho eso, el policía empezó a bromear con ella y de paso a flirtear.

Jerónimo miró para otra parte y suspiró, cuando de repente, todo se sacudió, la luz se fue y todo se puso negro…

Una noche antes…

Esa tarde, poco antes de que la familia se reuniera a celebrar el año nuevo, Jerónimo arribo a su casa con algunas compras de último minuto para la cena.

Jerónimo se llevó una gran sorpresa al ver que Francisco estaba allí, había llevado una botella de sidra, pues esperaba pasar el año nuevo con la futura madre de su hijo y su familia.

“¿Qué hace el aquí?”, dijo un molesto Jerónimo, mientras que Francisco contestó: “¿Cómo estás Jerónimo?”.

“¿Qué hace el aquí?”, insistió Jerónimo, ante lo cual, su madre expuso: “Francisco ha decidido que se encargará al 100% de Mercedes y del niño, quiere disculparse por haber estado ausente. Sus motivos son muy validos, es joven y estos últimos meses se la ha pasado pensando en la situación, finalmente lo ha decidido.”.

“¿Qué es lo que ha decidido?”, preguntó Jerónimo en un tono bastante hostil.

“¿Qué acaso no te da gusto? Esto era lo que tu deseabas, que me hiciera cargo.”, dijo Francisco, pero Jerónimo no le creía nada, había algo en su tono de voz que no le inspiraba nada de confianza, algo andaba mal.

“No seas hipócrita Francisco, ¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Demostrarnos a todos que eres un tipo responsable por el simple hecho de venir en una fecha como esta? ¿Qué evita que piense que mañana te dará lo mismo y dejes a mi hermana a su suerte?”, preguntó él, a lo que Mercedes respondió: “Ya basta hermano, las intenciones de Francisco son muy nobles, no deberías tratarlo así.”.

Jerónimo sabía que algo andaba mal, estaba seguro. Era muy difícil que un sujeto como Francisco pudiera acceder a lo que el mismo ofrecía en esos momentos.

“Lo siento, pero yo no pasaré el año nuevo al lado de este hipócrita.”, dijo Jerónimo, acto seguido dejó las cosas que había comprado sobre la mesa y abandonó la casa.

Jerónimo pensó en buscar a alguno de sus amigos viciosos, para pasar una noche llena de alcohol y marihuana, más cuando iba a subirse al último camión de la noche, se detuvo y regresó sobre sus pasos. Decidió que mejor esperaría afuera de su casa hasta que Francisco la abandonara. Después lo seguiría y hablaría con el a solas.

01 de Enero de 2012, Segundos después del Terremoto…

Ana parecía no estar afectada, mientras que César gritaba por su madre, la gente se acercaba pero nadie a prestar ayuda, pues todos se encontraban desubicados, hablando por teléfono y observando los daños, analizando en que podría afectar el terremoto a sus viviendas, como si todos fueran arquitectos.

De pronto un hombre salió corriendo hacia donde estaba el auto de la madre de Ana y César. El era alto, moreno, con gafas oscuras y bigote, Ana lo reconoció, era el padre de Gabriel, Eduardo y Mauricio, quien se acercó al auto y le pidió a César que quitara a los perros que se encontraban ladrando, le extendió las llaves de su auto a Ana y dijo: “Ve por mi botiquín, esta en la cajuela.”, Ana se quedo mirando como el padre de los hermanos Mendoza analizaba el daño, cuando entonces el señor dijo: “¿Quieres que sobreviva? Apresúrate con el botiquín.”, dicho esto Ana corrió por el.

El policía de la unidad habitacional saco unas pinzas y se las dio al señor Mendoza, quien las ocupó para destrozar el volante, pues la cabeza de la madre de César estaba atrapada entre el poste y el volante; una vez roto, le pidió a César y al policía que entre los tres empujaran el poste, dicho eso y después de un gran esfuerzo, lograron tumbar el poste a un lado. Fue entonces que el señor Mendoza sacó a la madre de Ana y César, pidiéndole a este último que la cargara de las piernas. “¿Se va a salvar?” preguntó César con lágrimas en el rostro, pero el señor no hizo caso, solo tomo el botiquín y sacó agua oxigenada, la cual vació en la herida de la nuca de la señora y revisó el daño de la frente, lo cual era una herida menor, no obstante el problema radicaba en que tenía las clavículas rotas y tenía también hemorragias, por lo tanto necesitaba un cirujano en ese momento.

“¡Mamá, perdóname!”, gritaba César.

31 de Diciembre de 2011…

“Lamento la actitud de mi hija Gustavo.”, dijo Malena, quien había regresado a la mesa tras haber despedido a su hija.

“No te preocupes querida, a veces las ovejas del señor pierden su camino.”, dijo el sacerdote, pero César picó con su tenedor una papa y después dijo: “No, de hecho mi hermana tiene razón, usted no es de la familia, técnicamente hablando, y es que el hecho de que usted tenga una relación sentimental con mi madre, no le da derecho a ser parte de nosotros.”.

El Padre Gustavo y Malena no creían la insolencia que César había sido capaz de efectuar, así que esta última dijo: “Es la segunda y última vez que dices una tontería así, me estas faltando al respeto.”, “A tu santa madre y a la santísima iglesia católica, apostólica y romana.”, añadió el padre.

“Mi madre no tiene nada de Santa al estar acostándose con usted, la iglesia tampoco es santa por tener bajo sus filas a gente como usted, ¿O acaso cree que por que mi madre se llama María Magdalena es igual que la mujerzuela que mencionan en la biblia?, ¿Quiere purificarla de sus pecados o es usted quien lanza la primera piedra?”, dijo un sumamente sarcástico César.

Malena no creía lo que estaba escuchando, pero antes de que pudiese decir algo, el Padre se levantó y abofeteó a César, quien no importándole el rango eclesiástico de Gustavo, le propinó un puñetazo en el ojo, haciéndolo que automáticamente regresara a su silla, sin embargo César se retiró a su habitación y se encerró, escuchando como su madre gritaba que debía marcharse de su casa.

Metro de la Ciudad de México, 01 de Enero de 2012

Jerónimo recobró el conocimiento y la luz del vagón parpadeaba, todo estaba callado, cuando de pronto escuchó el llanto de un niño y a su madre tratando de calmarlo, mientras tanto el policía se incorporó y le preguntó si estaba bien a la madre, el hombre extranjero no entendía que sucedía y el hombre de traje gritaba: “Todos vamos a morir aquí, maldito sistema obsoleto, esto hacen mis impuestos.”, sin embargo el pequeño seguía llorando, su madre sin prestar atención al policía decía: “Yadier, calmate por favor, nene, aquí estoy, no te va a pasar nada.”, cuando de pronto, el hombre de traje grito violentamente: “¡¡¡Calla ya a tu hijo carajo, no nos podría ir peor, no me deja pensar que hacer!!!”, en ese instante, el policía lo empujo y le dijo: “Mas respeto señor, estamos en una situación de emergencia.”, entonces el señor le quito la mano y dijo: “Suéltame puerco”, Fernanda observaba atónita, sin embargo trataba de alejarse del pleito y justo en ese momento, el policía amenazó con esposar al señor, mientras que Jerónimo le pidió al extranjero que le ayudase a quitar la escalera del vagón, pues del otro lado no se veía nada, estaban a medio camino y no había señales de otras personas, el impacto había sido abrumador, sin embargo Jerónimo volteó cuando escuchó un disparo y lo primero que vio fue al policía abatido con una bala en la frente, el hombre de traje ahora apuntaba al pequeño Yadier, gritándole a Fernanda: “Cállalo ya o lo mato”.

“Por favor, déjenos en paz, no le hemos hecho daño a nadie.”, suplicó Fernanda, quien se aferraba con fuerza a su hijo de 6 años llamado Yadier.

31 de Diciembre de 2011, Ciudad de México…

“¿Va a venir mi papá?”, preguntó el pequeño Yadier, quien miraba anhelante a su madre.

“No hijito, tu papi tiene trabajo, pero no te preocupes, seguro pronto lo veras.”, dijo Fernanda mientras acariciaba la cabeza de su pequeño.

Fernanda había comprado un pollo frito y un refresco de cola, esa sería su cena de año nuevo en compañía de su hijo y tal vez de su padre, quien trabajaba de taxista, lo cual hacía que probablemente no llegara a la cena debido a la demanda de ese servicio.

Por otro lado, el papá de Yadier, Cristian, era un sujeto que pocas veces había interactuado en la vida del niño, mismo que esperaba con ansías ver a su padre, el cual no se encontraba trabajando como Fernanda le había dicho, sino probablemente poniéndose sumamente borracho y drogado con sus amigos criminales, sin embargo, aquella fría noche, ella estaba equivocada.

Tocaron a la puerta de manera violenta, hecho que despertó a Fernanda, quien se había quedado dormida sobre la mesa, pues había cenado con Yadier horas atrás, no obstante decidió esperar a que llegara su papá.

“¿Papá, eres tú?”, preguntó confundida Fernanda, y cuando se acercó a mirar por el ojillo, notó que se trataba de Cristian, quien empapado y jadeando cual perra en brama, golpeó de nuevo la puerta y dijo: “¡Entrégame a mi hijo estúpida!”, acto seguido tomó impulso y de una patada rompió la puerta.

Fernanda cayó de espaldas, mirando horrorizada como Cristian tomaba un bat de baseball y la amenazaba con él: “¡Con un carajo, dame a mi hijo!”, gritó.

Yadier comenzó a llorar al escuchar desde su cuarto aquellos gritos de odio, lo que no se imaginaba es que se trataba de su padre, quien alterado por los efectos de la cocaína mezclada con quien sabe que otras sustancias, había creído que debía de ir por su hijo.

Fernanda tomó una botella de cerveza que había debajo del sofá y se la lanzó al rostro a un colérico Cristian, quien intentó cubrirse con el bat, lo cual hizo que Fernanda se incorporara y tomara aquel palo de madera.

Ambos forcejearon, hasta que Fernanda logró tomar otro pedazo de botella y encajárselo en la mano, para así robarle el bat y golpearlo en la cabeza con el.

Cristian cayó derribado, así que Fernanda aprovechó para huir acompañada de su hijo, quien no entendía lo que había sucedido.

Jerónimo tomo la escalera, corrió hacia el tipo de traje y se le abalanzo con ella sobre la cara, el arma salió volando y rápidamente el tipo extranjero la tomo y la arrojo por una ventana, mientras Jerónimo le recetaba una golpiza al tipejo que había amenazado a Fernanda.

“¿Estas bien?”, preguntó Jerónimo, a lo cual Fernanda, abrazando a su hijo, dijo: “Lo mató…”, Jerónimo intercambio miradas con el extranjero y entre los dos abrieron la puerta del vagón, poniendo la escalera en medio, entonces le pidió a Fernanda que lo siguiera y que agarrara fuerte a su hijo y así los cuatros se abrieron paso por los túneles, viendo que en los otros vagones la gente también comenzaba a abandonarlos, no obstante en algunos no se veía ningún movimiento, Jerónimo se preguntaba si habían sobrevivido en aquellos vagones.

Tijuana, Baja California, ese mismo día.

Ricardo y su padre se encontraban revisando las paredes de la casa, las cuales no parecían estar muy afectadas, no obstante muchos de sus vecinos habían perdido sus viviendas.

“¿Cree que la casa aguante? Por que si hay réplica, no se que vaya a…” decía Ricardo, cuando de pronto su padre lo interrumpió argumentando: “No se preocupe Mijo, la casa va a aguantar, recuerda que soy un excelente carpintero, voy a estar bien.”, dicho eso, Ricardo lo miró extrañado y preguntó: “¿Por qué lo dice Papá?”, a lo cual el señor dijo: “No te preocupes por mi hijo, si quieres marcharte a México hazlo, no dejes que esto que sucedió te detenga, yo me se cuidar solo, al fin y al cabo he estado mucho tiempo solo y uno se acostumbra.”.

Ricardo abrazó a su padre y le prometió que lo visitaría frecuentemente.

Ciudad de México, el mismo día…

Mauricio y Paki arribaron al café, donde mucha gente yacía afuera, con las cabelleras llenas de tierra, entonces Mauricio corrió al lugar mientras que un policía le dijo que esperara, pero Mauricio lo miró y dijo: “Es mi mamá y mi abuela”, y fue a ver si podía meterse, sin embargo reconoció a una mesera que era amiga de su madre y le dijo: “¿Sabe si estaban allí dentro?”, y la mesera lo miró con la cara llena de tierra y con los ojos rojos, diciendo: “Si, lo siento mucho.”, Mauricio la miro impresionado y se fue directo a las ruinas.

Mauricio vio un hoyo, el cual podría ser inestable, sin embargo no le importó y con muchísimo miedo, se adentró, diciéndole a Paki: “Necesito que encuentres a mi mamá y a Teté, yo se que puedes muchacha.”, acto seguido Paki se lanzó corriendo y se perdió entre los escombros.

Una vez adentro y tras pasar el pequeño túnel que habían formado los escombros, vio a media luz que casi todas las paredes estaban destruidas, así que gritaba el nombre de su mamá, pero no había respuesta, de repente escuchó ladrar a Paki, entonces se dirigió en esa dirección.

Al arribar a dónde estaba Paki meneando la cola, escuchó también la voz de su madre: “Mauricio, ¿Qué haces aquí?”, y debajo de una mesa, salio su madre, con algo de polvo en la cara y el cabello, pero no se veía herida más que por una rasgadura leve en la frente, “Tu abuela fue al baño, cuando todo sucedió...”, dijo llorando, Mauricio miró el camino hacía el baño y notó que se veía bastante dramático, algunos otros sobrevivientes salían quejándose de esa dirección, así que le pidió a su madre que saliera de allí.

La madre tomó del brazo a Mauricio y le dijo: “No vayas, es demasiado tarde”, pero Mauricio no obedeció y le dijo que saliera de allí con Paki, que ella conocía el camino de regreso, dicho eso se encamino hacía los baños.

Mauricio vislumbró una apertura y se asomó por allí, vio que su abuela estaba debajo de una puerta, entonces inquirió: “Teté, ¿Estás bien?”, a lo cual la anciana respondió: “Creo que tire la puerta y me la van a cobrar.”, Mauricio se rió por un momento y pretendió seguir con la farsa diciendo: “No te van a cobrar nada, dame la mano, extiéndela.”, de ese modo la abuela alcanzó la mano de su nieto y la apretó fuerte, mientras ella dijo quejándose: “Hay otra señora allí, un pedazo de techo se le cayó encima.”, Mauricio intento acercar la mirada y vio unas piernas ensangrentadas que salían debajo de unos escombros, sin embargo evito imaginarse si estaba viva o muerta y se concentro en ayudar a su abuela.

Afuera del lugar, María Teresa, la madre de Gabriel, Eduardo y Mauricio, lloraba desconsolada, pues un tipo decía que la estructura se iba a colapsar, entonces ella mencionó que regresaría por ellos, más la mesera le dijo que eso era demasiado peligroso. De repente la estructura se vino abajo y una gran polvareda se alzó… “¡¡¡Mauricio!!!”, fue el grito que opacó la conmoción y las sirenas de las ambulancias, acompañado de los ladridos de Paki.

Los Ángeles California, ese mismo día…

Alberto y Hai Ping caminaron toda la madrugada hasta que al amanecer arribaron a casa de esta última, donde Alberto se despidió diciendo: “Lamento lo que sucedió, te juro que no estaba conciente de que fui bastante rudo ayer, prometo que no se volverá a repetir, sabes que nunca te haría daño Hai, yo te amo.”, entonces la mujer con piel de porcelana dijo: “No te preocupes Alberto, ya hablaremos de esto después, por ahora solo tengo mucho sueño, además sería prudente que fueras a casa a llamar a tu familia en México, me parece haber escuchado a unas personas mientras caminábamos diciendo que el sismo se había extendido por todo México.”.

Alberto miró preocupado a su novia y no sin antes darle un beso, dio media vuelta y camino a su casa, abriéndose paso por un camino lleno de hogares caídos, estructuras destruidas y sueños rotos.

La ciudad de México, así como muchas otras ciudades alrededor del mundo, acababa de ser vapuleada por un terremoto, aun más fuerte que el registrado en 1985, las perdidas humanas parecían peores que aquella ocasión, todo en derredor era destrucción, polvo, y muerte.

Jerónimo salió del metro, abrazando a Fernanda y a Yadier, ambos miraban a su alrededor toda la destrucción, ahora entendían el choque del metro.

César estaba hincado en la acera, con el rostro en lágrimas, mientras su hermana Ana lo abrazaba, mirando como el señor Mendoza realizaba desesperadamente la reanimación cardio - pulmonar, sin embargo el policía lo detuvo y dijo: “Ya murió.”, mas el señor golpeaba crudamente el pecho de la madre de los hermanos Herrera, pero era tarde, Magdalena había muerto.

Ignacio caminaba entre los escombros de la tienda, muchos amigos suyos habían muerto y gente que tal vez no era su amiga, pero los veía a diario.

Ignacio escuchó gritar su nombre, se trataba de su esposa y su hijo, quienes esquivaban a los de seguridad, corriendo frenéticamente en búsqueda de su esposo, quien estaba sano y salvo, al menos físicamente.

Adriana y Sofía caminaban por la calle, cuando de repente una motocicleta pasó junto a ellas, era aquel hombre enfundado de negro, quien las saludo con la mano y siguió su camino. “No dejare que esa gente te lleve hija.”, dijo Adriana escondiendo a su hija detrás de ella, entonces Sofía dijo: “No mami.”, dicho eso, Adriana la abrazo y se la llevó cargando.

A lo lejos, el hombre de la moto bajó de ella, prendió un cigarro y saco su teléfono: “Jorge, soy René, ya las localicé, tenías razón aunque será más difícil de lo que pensé… Oye, tu familia esta bien ¿Verdad?... Ya voy para allá, mientras tanto, asegurate de que mi familia este bien… OK... me llamas.”, dicho eso, se montó en su vehículo y se marcho del lugar.

La mesera sujetaba a María Teresa, misma que lloraba como nunca sin embargo de entre la polvareda que se levantaba apareció Mauricio, cargando en brazos a su abuela, la cual llevaba los lentes llenos de polvo. La mesera dijo: “¡¡¡Señora García!!!”, y la abuela respondió: “Después de esto cada vez que venga va a ser gratis ¿Verdad?” y ambas rieron, mientras que María y Paki veían a Mauricio, quien tenía la cara llena de polvo, pero sonreía.

Eduardo arribó a la Ciudad de México, bajando del autobús que se había detenido justo en el periférico, pues un gran caos se levantaba frente a él.

“Todo esto… yo les pude haber advertido.”, pensó, pues mientras dormía en el camión durante el trayecto, tuvo de nueva cuenta una extraña visión:

Eduardo viajaba asomado por la ventana del autobús, a través del vidrio observaba una ciudad triste, en donde la luz se reflejaba con tintes sepias, embadurnando cada estructura, las cuales se erigían entre un brumoso cielo contaminado.

Eduardo observó un anuncio espectacular, de esos que abundan en el periférico, el cual mostraba a una modelo en ropa interior, misma que era hermosa, no obstante se percató de que algo andaba mal, creyó ver de reojo que los ojos le sangraban.

Eduardo abandonó el vehículo y se detuvo a ver dicha imagen: Era cierto, de la tela del anuncio escurría sangre, proveniente de los ojos de aquella mujer, de repente, la ciudad comenzó a venirse abajo y él solo escuchaba gritos desgarradores por todo el lugar.

Un viajante tuvo que despertarlo, pues había comenzado a sudar y gemir de manera preocupante, “Le estará dando un ataque.”, pensó el desafortunado acompañante, más Eduardo despertó de un salto y miró a su alrededor, sintiéndose meramente confundido.

En otra parte

“Mi amor, si… estaré allá en cuanto pueda… Que bueno que estés bien… solo fue un susto… yo también estoy bien Pam.”, decía Gabriel mientras hablaba por teléfono con su novia, quien había sido sorprendida por el terremoto mientras dormía en su departamento.

Mientras Gabriel trataba de tranquilizar a su novia, se dio cuenta de que Johanna subió corriendo a su auto, así que Gabriel dijo: “Mi vida, te veré al rato, tengo que irme.”, así que colgó la llamada y corrió a alcanzar a Johanna, quien se estaba arrancando del lugar.

“¿A dónde crees que vas?, necesito que te hagas responsable de lo que sucedió, este traje me costo varios meses de esfuerzos y tu solo me atropellas y te marchas como si nada…”, Gabriel interrumpió su charla, mientras Johanna manejaba y decía: “No tengo tiempo para esto, se acaba de caer la ciudad y tu preocupándote por un estúpido traje, déjame en paz por favor, tengo que ver si mi familia esta bien.”, Gabriel sonrió y la miro, pero ella solo veía hacia el frente, entonces dijo: “Ya sé, en recompensa llévame a mi casa, claro después de ir a ver a tu familia, ¿Esta bien?”, ella prendió el auto y dijo: “Esta bien, pásame mi bolso que está en el asiento de atrás.”.

Johanna manejaba sumamente rápido, mientras que un dolorido Gabriel buscaba entre los papeles y chucherías que aquella misteriosa mujer llevaba en ese lugar.

Gabriel al fin la encontró, pero una botella de vodka medio llena rodó detrás. “Veo que te gusta la fiesta”, ella tomo la bolsa y saco su celular, pero nadie le contestaba así que lo lanzó hacía la parte de atrás de nuevo y dijo: “No importa ya estamos aquí, solo espero que…”, dicho eso, Johanna se frenó bruscamente y bajó del auto, Gabriel la siguió y dijo: “¿Qué pasa?”, y lo único que vio, fue a Johanna, postrada ante una montaña de escombros, ella volteó llorando y dijo: “Aquí vivía mi madre…”

lunes, 24 de enero de 2011

Q & A

Me encontraba meditando acerca de como poder materializar el sueño que siempre había tenido: contar una historia, por lo que tras una charla con algunos amigos y la urgente necesidad de plasmar aquello que desde hacía mucho tiempo venía creando, decidí simplemente escribirlo.
De todos esos años en los que conocí a tanta gente, misma que influyó en base de inspiración para crear mi historia, pude atar cabos y encontrar una sola línea para poder encerrarlos a todos dentro de mi historia.
Hablar de mí sería 100% egoísta y por demás aburrido, siempre he sido fan de rendir homenajes, de incluir a la gente que me rodea en mis proyectos, es por eso que decidí que mi historia no sería basada en un solo héroe o antihéroe, sino en toda una gama de personajes, cada uno con una historia que contar y que indudablemente tendrá que participar en la trama.
Gracias a películas como "El Señor de los Anillos", o series televisivas como "Lost", en las cuales se exhibe el compañerismo como un valor, la amistad y la camaradería, es como he encontrado una gran inspiración, la cual ustedes podrán notar en muchas partes de mi obra.
Cabe señalar que el centrar capítulos en personajes es un recurso que prácticamente me he robado de la serie "Lost", pues para mí es muy valioso darle la debida importancia a cada personaje, no soy seguidor de figuras icónicas y solitarias, que solos, sin ayuda de nadie, pueden salvar al mundo, pues siempre se necesita la ayuda de alguien, así sea la más mínima.
La esencia de la historia es netamente original, he leído un poco acerca de mitología griega, sobre textos gnósticos, sobre evangelios apócrifos y sobre predicciones mayas concernientes al año 2012, todos esos elementos que podrían parecer trillados y de moda (que lo son), influenciaron al escritor en mí a llenar de elementos mi historia, misma que no pensé en base a estereotipos y temas de conversaciones actuales, sino que vengo arrastrando toda esa inspiración desde hace 10 años más o menos, sin saber como poder plasmarlo adecuadamente, hasta hoy por supuesto.
Sofía: La Eterna Sabiduría es el título de esta obra que consiste en 6 libros, mismos que fueron diseñados también, antes de que se volviese moda el crear sagas de 4, 5 o 6 libros (ustedes saben de qué hablo.

Si me preguntaran mi deseo por convertir mis libros en películas, me negaría rotundamente, pues una película le quita la importancia a los personajes, acortando la historia y logrando crear un simple fiasco. Mi historia funcionaría mejor en una serie de televisión, modestia aparte.
Sofía: La Eterna Sabiduría es la historia de una niña, misma que será clave para que la humanidad pueda sobrevivir al cambio que se deriva del año 2012, no se sabe si el mundo se acabará o si lo que cambiará es la mentalidad en las personas, de una u otra manera, la humanidad necesita un guía, alguien que pueda sacarlos de su egoísmo y su incredulidad.
Sofía puede ser vista como la reencarnación del mesías, como la reencarnación de Alá, de Buda, de Jesucristo o de quien ustedes prefieran, la historia no pretende adoctrinar a nadie, ni defenderá alguna cultura o religión, simplemente nos da la pauta de que hay energías superiores en el universo y que el guión del destino va siendo escrito por alguien ajeno a nuestro conocimiento darwiniano o religioso.
Esta novela puede ser catalogada como Utópica, Biográfica, Ciencia Ficción, Fantasía, Drama, Acción y Suspenso, sin embargo está cargada de mucho realismo, pues está ambientada a la vida actual, a las tendencias y hechos que nos afectan día con día, por lo tanto puedo afirmar que al ser tan fresca en su narrativa y tan identificable, todo público puede leerla, yo mismo les hago la más atenta invitación.
Acompañen a Sofía en su travesía por estos 6 Libros:

1.- SOFÍA: LA ETERNA SABIDURÍA I - El Principio del Fin
2.- SOFÍA: LA ETERNA SABIDURÍA II - Notarikon
3.- SOFÍA: LA ETERNA SABIDURÍA III - El Sueño de Alexis
4.- SOFÍA: LA ETERNA SABIDURÍA IV - Aeon Ecclesia
5.- SOFÍA: LA ETERNA SABIDURÍA V - El Fin de los Tiempos
6.- SOFÍA: LA ETERNA SABIDURÍA VI - El Dios de la Nueva Era

Una canción para escuchar este primer capítulo

Goddess Shape Shifting

Primer Capítulo

GENESIS

PARTE I

1 de Enero 2012, Ciudad de México.

A través de sus azules pupilas uno podría perderse y descifrar todos y cada uno de los misterios del universo, pues la mirada de aquella niña, era perenne como campos de tulipanes bajo un cielo despejado y un sol que no lastima, como la brisa de primavera que conserva un poco de humedad del invierno, esa frescura se percibía al verla directamente a los ojos, pues a través de ellos destilaba sabiduría, eterna sabiduría…

30 de Mayo, 2004, Ciudad de México.

El llanto de la recién nacida inunda el cuarto, parece que ha nacido con dificultades para respirar, sus pulmones no se desarrollaron del todo bien, es por eso que los doctores se miran impacientes entre ellos, saben que la criatura no sobrevivirá por mucho.

“¿Qué sucede con mi hija?”, gritaba desesperada la madre, quien pese al terrible dolor que sentía tras haber parido, solo se enfocaba en que su niña lloraba de manera poco común, parecía que se estaba atragantando.

“Traigan de inmediatamente la incubadora.”, ordenó el galeno, sin embargo como si se tratara de magia, la bebé tomó con su diminuta mano el dedo enguantado del doctor, en un acto que parecía sugerir que no era necesario tal acción.

El Doctor Hernández jamás había sentido algo así en su vida, de repente fue como si un huracán lo golpeara a bocajarro, sintiendo como si una gran cantidad de luz se introdujera a su ser a través del dedo que la niña había tomado, algo muy extraño había sucedido en ese instante.

Colocó entonces su mano en el pecho de la bebé, la cual comenzó a respirar normalmente, como si estuviese perfectamente sana.

“¡¿Qué sucede, esta bien mi hija?! Dígamelo por favor.”, sollozaba aquella madre.

“Sus pulmones están bien, es un milagro.”, dijo el asistente del médico, mismo que le acercó la bebé a su madre, para que pudiese cargarla.

Adriana no podía dejar de llorar y sonreír al mismo tiempo, mientras contemplaba a su niña, quien había dejado de llorar, quien emitía una luz que iluminaba el rostro de su madre. “Ahora estamos juntas, nadie nos va a separar Sofía.”.

Mientras tanto todos en la sala miraban perplejos, mientras que su madre lloraba de felicidad al ver que su hija estaba bien…

01 de Enero, 2012, Ciudad de México.

“Hija, Sof…, ya casi llegamos, hija… ¡Sofía!”, dijo Adriana alzando la voz, pues su hija se había perdido en el paisaje que tenía ante ella, ya que esa mañana el sol despuntaba en las alturas, el cielo estaba despejado, muy raro para una mañana invernal.

“Mamá, ¿Por qué me has llamado así?”, preguntó la pequeña, a lo que Adriana respondió: “Perdóname nena, pero no me estabas haciendo caso, tu sabes que no me gusta que estés mirando por la ventana, ya hemos hablado de esto…”.

Con un dejo por demás etéreo en su mirar, la pequeña contempló a su madre y dijo: “Algo esta por suceder mami, algo grave nos va a pasar a todos, solo quiero que te quedes conmigo y no tengas miedo.”, finalizó.

Adriana la miró dubitativa y le pidió que no dijera tonterías, nada iba a suceder, solo chismes de programas televisivos necesitados de raiting y esotericos que creían que ese año sería el último.

Acto seguido, madre e hija abandonaron el autobús en el que viajaban, pues necesitaban comprar algunas cosas en el supermercado, para después ir en busca de un nuevo hotel.

Una noche antes…

“Me encuentro corriendo tan aprisa como si alguien me estuviera siguiendo, la ciudad esta oscura, como si el cielo de las 6 de la tarde estuviera cubierto por un manto color azul marino, parece como si las calles estuvieran sumergidas en el mar, no obstante puedo respirar , puedo moverme libremente, mientras las gotas de la helada lluvia golpean mi rostro.

¿Por qué no hay nadie en las calles?, este lugar parece ser la recreación de una Atlántida moderna, soy solo yo y mi alma corriendo sin sentido, además es extraño que no pueda volverme hacía atrás y contemplar que es lo que me persigue.

Un momento, ¿Quién es ese?, no soy yo, sin embargo es un espejo en el interior de esa tienda departamental, pero insisto, ese no es mi reflejo, es alguien más… ¡Es él!

No soy yo, bueno se que soy yo, pero no por fuera, luzco su aspecto, su cabello café, su piel morena clara, alto y portando un traje sastre, se que nos parecemos físicamente, es evidente pero, yo jamás me pondría un traje sastre, ¿Qué diablos esta sucediendo?

Mientras mas avanzo hacía un destino incierto, volteo a ver los ventanales de los edificios, sigo siendo él, mejor dicho, sigo con su aspecto, aunque estoy seguro que soy yo.

Parece que la lluvia ha aumentado su intensidad, mejor me refugio en la carpa de la tienda de frutas que esta en la esquina, que raro, en México jamás he visto calles así, tal vez esto no es México, tal ves es Nueva York o alguna ciudad europea, yo que sé.

¡Oye, niña, ven para acá!, ¿Acaso le gusta mojarse?, un segundo… Por que si la lluvia esta tan fuerte aquella niña no esta mojada, ni siquiera salpicada, ¿Qué diablos?

Su cabello largo y rizado, color castaño se encuentra esponjado y seco, su vestido blanco con florecillas moradas y anaranjadas no parece tener ninguna gota, y ni siquiera hay nada arriba de ella que pudiera cubrirla, esta a mitad de la calle, ¿Quién es esta niña?

Me mira fijamente, ¿Yo la conozco?, lo dudo, tal vez sea alguien que él conoce.

Escucha amiga, no soy quien tu piensas que soy, me veo como él, pero realmente soy otra persona, mi nombre es Eduardo, tu estas buscando a un tipo que se llama Gabriel, es mi hermano, inclusive si no me viera como él nos pareceríamos un poco, solo que yo soy mas blanco y no tengo el cabello café, en realidad es negro y mi peinado es mas moderno que el de él, así que ya puedes irte…”

De repente, un enorme rayo azota el lugar, la niña ya no esta y Eduardo comienza a voltear en todas direcciones, una imagen cobra su atención, pues un rayo ha iluminado un enorme cartel colgado en una iglesia, en el muestran una virgen con un bebé entre sus brazos.

“Seguramente es la Virgen María y Jesús de bebé, aunque ese niño parece ser mas bien una niña, es demasiado femenino, maldita sea, ¿Ahora que?, algo se escurre en ese cartel, acaso… Sí, lágrimas de sangre se escurren de los ojos de la Virgen, ¿Cómo es eso posible?

Diablos, si no me muevo e aquí un rayo va a fulminarme.”, pensó.

“¡Sofía!”, se escuchó un grito desgarrador a través del ruido de los truenos y las gotas de lluvia. “Hay alguien más en esta ciudad perdida, parece ser una mujer, ¿Acaso la niña será Sofía?

No puede ser, es él de nuevo, mi reflejo es mi hermano, pero ahora corre en dirección a dónde se escuchan los gritos, ¿Pero por que yo no estoy corriendo?”

Eduardo despertó sudando frío, era de madrugada y había tenido una de esas pesadillas, tan vívidas que detestaba tener que dormir para vivirlas una y otra vez, entre mas pasaba el tiempo, eran cada vez mas cercanas a la realidad.

“¿Por qué me vi con el aspecto de Gabriel?”, se preguntaba, pues no comprendía el significado de aquella extraña visión.

“Creo que debo apresurarme, de lo contrario el camión que me lleve a México tardará en pasar y algo me dice que debo llegar pronto a casa.”, pensó Eduardo.

Eduardo comenzó a empacar sus cosas, decidido a marcharse en aquella fría madrugada del primero de enero, después de haber celebrado una noche de año nuevo a solas.

Al mismo tiempo, en la Ciudad de México…

Eran las 4:00 de la madrugada, la casa estaba a oscuras, sin embargo Mauricio se levantó y camino a hurtadillas por la casa pues durante la noche había tenido pensamientos intranquilos, la única que notó su presencia fue Paki, una perrita de raza Golden Retriever que tenía problemas de insomnio, pues al escuchar algún sonido, por diminuto que fuera, no paraba de ladrar, no obstante Mauricio se dirigió al baño y prendió la luz para contemplarse en el espejo, no hubo ningún cambio, seguía siendo él, su cabello color café oscuro, sus cejas pobladas y su piel morena clara, alto y delgado, en bastante buena forma para sus escasos 20 años.

Viendo que todo estaba en su lugar, decidió ir hacia la recamara de su hermano pero al entrar se recordó no había nadie, había olvidado que Gabriel y su novia se habían retirado después de la cena de año nuevo, de ese modo cerró cautelosamente la puerta del cuarto de su hermano mayor, mas nunca notó, que detrás de la misma, se encontraba una figura de yeso, un busto de una virgen sosteniendo a su hijo, un tanto empolvada, pero lo suficientemente clara, para notar que una gota de sangre escurría a través del ojo de la virgen.

Horas mas tarde…

Gabriel se levantó temprano, demasiado temprano para ser un día festivo y haber celebrado hasta altas horas de la noche.

A su lado, en la cama, se encontraba Pamela, su novia, quien bocabajo y con la espalda desnuda, dormía profundamente.

Gabriel se levantó con mucho cuidado para no despertarla, después se metió a dar un baño, pues en pocos minutos tendría una cita muy importante.

Se puso su traje frente al espejo, se peinó el largo cabello y no sin antes cubrir con las cobijas a su novia, se marchó del departamento de esta.

En otro lugar, cercano a la Avenida Reforma…

“¡¡¡Yo no tengo por que hacerte caso!!!”, gritaba furiosa Johanna, quien se disponía a marcharse en aquella fría mañana, mientras su mamá trataba de razonar con ella: “Joyce, ¿no te das cuenta de la vida que estas llevando?, eres una alcohólica, el dinero te ha echado a perder, eres mi única hija y me duele verte de esa forma.”, a lo cual, la hija de 29 años dijo: “No me interesa, he trabajado mucho para llegar a dónde estoy, puedo darme los lujos que yo quiera, puedo irme de viaje si así lo decido, la gente me respeta, así que si tengo ganas de pasarla bien, lo voy a hacer mamá.”.

Su madre visiblemente consternada, dijo en un ultimo intento por razonar con su hija: “¿Desde cuando te volviste tan superficial?” entonces Johanna, sin chistar y con una sonrisa en los labios, dijo crudamente: “Ya te lo dije, cuando trabajas tan arduamente las cosas llegan solas, ¿O acaso me lo dices por envidia?, Por que a ti no te costo trabajo llegar a donde estas”, la madre, como si le hubieran arrojado una cubetaza de agua helada, dijo: “Lo hice por ti, por nosotras, tu padre nos abandonó cuando eras una niñita, sin embargo no somos muy distintas, tu dices que has trabajado mucho, pero si tienes el puesto que tienes es por Jaime, tu carrera ha ascendido en la compañía por él, por que es mi marido, de lo contrario serías una simple burócrata de oficina.”, a lo cual, la hija respondió: “No me interesa lo que pienses, pues eres igual que todos dentro de la agencia, todos piensan que gracias a ti y a Jaime estoy donde estoy, pero yo he sabido conseguir mis meritos .”, de ese modo, Johanna abandonó el departamento de su madre, dejándola terriblemente decepcionada, mientras que ella se encontraba con una resaca terrible, marchándose furiosa en su auto del año.

31 de Diciembre de 2011, Una noche antes…

“Vámonos en este momento a Miami.”, dijo Elliot, aquel colombiano de ojos claros que desde hacía varios meses, salía con su compañera de trabajo: Johanna Trolle, misma que respondió: “No, sabes que esta vez no puedo, le prometí a mi madre que pasaría a darle su abrazo.”.

“No seas aguafiestas amor, todos queremos seguir la fiesta en Miami.”, comentó Elliot, quien con champaña en mano brindaba con todos los invitados que habían acudido a la fiesta de año nuevo en su departamento ubicado en una de las mejores zonas residenciales de la Ciudad.

“Mi amor, de verdad, mejor nos quedamos aquí y bebemos hasta el amanecer.”, dijo Johanna, quien había perdido una de sus sandalias, a lo que su novio respondió: “Creí que querías pasar a ver a tu mami.”, a lo que ella, un tanto ofuscada por la situación, dijo: “Iré mañana, no se va a acabar el mundo de un día para otro.”, a lo que uno de los asistentes gritó de forma burlona: “Pero mañana es 2012, ¿No dicen los aztecas que es el fin del mundo?”.

Elliot levantó los ojos en signo de compadecer al iluso que había dicho tal cosa, corrigiendo: “No seas tonto, fueron los mayas, además esos son cuentos, el mundo va a seguir allí, hasta que México lo conquiste.”, dicho eso, toda la concurrencia se echó a reír, sin embargo Johanna no prestaba atención a lo que sus compañeros decían, ella se sentía un tanto culpable por no estar con su madre.

01 de Enero de 2012, Ciudad de México

“Se que es temprano Pamela…, ellos estarán allí, los cretinos celebraron su fiesta de año nuevo y decidieron que fuera hoy, pero no me importa, me urge terminar con esto, estoy cansado de esta gente mi amor… si, lo que tu digas, te llamaré cuando salga… si… si mi amor, duérmete.” Decía Gabriel mientras hablaba por teléfono con su novia, mientras caminaba a grandes pasos.

El sol despuntaba a lo lejos, sin embargo la mañana era nublada. Gabriel portaba su traje y su maletín, se dirigía a una gran torre la cual se ubicaba en la glorieta del Ángel de la Independencia en la Avenida Reforma; ese día tenía una cita importante, pues cesaría su contrato con uno de los bancos mas poderosos de México y esta era una gran decisión, pues hace tiempo que se había hastiado de aquel trabajo, su vida ya no tenía mucho sentido tras trabajar desde hacía ya varios años en aquel corporativo internacional.

Gabriel se introdujo en las instalaciones de este edificio, el segundo más grande de esa zona, lleno de ventanales de cristal, los cuales reflejaban un color plateado, una arquitectura impresionante y el piso al que el se dirigía, estaba situado justamente para admirar al dorado Ángel de la Independencia frente a un enorme ventanal, como si estuviese a unos pasos.

Le había sido ordenado, aguardar en un escritorio, mientras tanto jugaba con su pluma y revisaba que todos sus documentos estuvieran correctamente ordenados, cuando de pronto, apareció el representante de Recursos Humanos, el cual se encontraba desaliñado y portando un ridículo gorrito con serpentinas, quien después de saludarlo y revisar sus documentos dijo: “Feliz año Nuevo, es una lástima para ambos, supongo, yo empiezo el año trabajando y tu desempleado, deberías de pensarlo Gabriel, eres bastante bueno en lo que haces.”, dicho eso le entregó la hoja de renuncia, en donde sin lugar a dudas Gabriel plasmo su firma no sin antes decir: “Ya lo pensé bien, creéme no me esta haciendo bien este ritmo de vida.”.

Después de intercambiar un apretón de manos y una sonrisa un tanto forzada por ambas partes, este se marchó y en el elevador tomó su celular, marcó un numero y dijo: “Pam, por fin renuncié...”.

Una Noche Antes…

“¿Contestó mi papá el teléfono?”, preguntó Gabriel, quien se encontraba consternado pues su padre había estado ilocalizable durante toda la noche, a lo que Mauricio respondió: “No, sigue mandándome al buzón.”.

Gabriel contempló a todos los que se encontraban en la mesa, los cuales eran su madre María Teresa, su abuela Teté, su tío Carlos y su novia, su hermano Mauricio y a su lado, su novia Pamela, fue entonces que se puso de pié y dijo: “Brindo por los aquí presentes, por que la familia es lo mas importante que puede haber, mientras todos sigamos unidos todo va a estar bien, además no importan las carencias ni las dificultades, se que juntos podemos salir adelante, ¡Salud!”.

“Tengo que ir a dormir, lamento no poder quedarme a su patética celebración, por no llamarla hipócrita.”, dijo Mauricio, quien se levantó furioso y azotó su plato sobre la mesa.

“¿Cuál es su problema?”, preguntó enfadado Gabriel, a lo que María Teresa respondió: “Déjalo, ya sabes como es él.”, “No, no se como es él, parece que nunca lo he sabido, siempre es un berrinche con él, siempre son sus modos tan ariscos, me enfada que quiera ser el centro de atención a la mala.”, dijo Gabriel, más su novia lo tomó del brazo y dijo: “Tranquilízate, déjalo ser.”.

“Bueno, mejor sigamos con el brindis.”, dijo el tío Carlos, a lo que todos estuvieron de acuerdo.

“¿Y como te esta yendo en el trabajo?”, preguntó María Teresa, a lo que Gabriel, mirando de reojo a Pamela, respondió: “No del todo bien, es decir, llevó ya muchos años trabajando en la banca y estoy seguro de que puedo dar más y hacer otras cosas, de hecho, mañana firmaré mi renuncia.”.

“¿Firmaras tu renuncia en año nuevo?”, preguntó su abuela Teté, no obstante María Teresa lo interrumpió y dijo: “Pues si crees que es lo correcto, esta bien, adelante, sabes que debes de seguir tus sueños y hacer lo que mas te plazca, vida solo hay una.”.

“Gracias, gracias a todos de verdad.”, dijo Gabriel, para después besar a Pamela.

01 de Enero de 2012, Los Ángeles California.

Alberto manejaba en silencio, mientras Hai Ping miraba las luces navideñas de las casas a través de la ventana.

“Hai, no era mi intención hacerte enojar, pero realmente comencé a sentirme mal dentro del museo, perdóname, se que esta Gala era importante para ti.”, dijo Alberto, a lo que Hai Ping respondió: “No es el hecho de que nos hayamos ido Alberto, te propasaste, ningún hombre me había lastimado así, ¿Por qué me jalaste tan brusco?”, entonces Alberto detuvo el auto y dijo: “¿A que te refieres?”, pero Hai Ping no contestó, así que Alberto prosiguió su camino.

De repente, mientras se disponían a cruzar un puente, el suelo comenzó a tambalearse y una fuerte sacudida hizo que Alberto se frenara justo antes de cruzar el puente.

Ambos bajaron del auto, solo para ser testigos de cómo el puente se hacía pedazos, cayendo así al río.

Alberto corrió a abrazar a Hai Ping y después ambos se apartaron de donde se encontraban, pues el derrumbe ocasionó que el pavimento donde el Buick se encontraba, también se quebrara.

“¿Qué sucede?” dijo una espantada Hai Ping, a lo cual Alberto respondió: “Esta temblando.”.

Los Ángeles California, una noche antes…

“Te vez guapísimo”, dijo Hai Ping, la novia coreana de Alberto, quien se encontraba en el portal de su casa, portando un traje y listo para llevarla a un gran evento.

“¿Qué es lo que haremos esta noche Hai, de que se trata esta Gala de la que tanto me has hablado toda la semana?”, a lo cual, la hermosa mujer de piel de porcelana, dijo: “Ya te había dicho, es una exposición de cuadros del pintor inglés Julius Hampton, ademas de que sus cuadros estarán a la venta para recolectar fondos para los niños con cáncer, de una fundación en el Reino Unido.”, a lo cual Alberto dijo de una manera por demás sarcástica: “¿Beneficencia para los Ingleses?”, a lo cual Hai respondió: “Hay, no seas pesado, las buenas acciones son para todos, ademas tu no tienes nada que reclamar, eres mexicano y vives en Los Ángeles, así que las fronteras no deberían existir ¿O si?”.

Alberto manejaba su Buick azul eléctrico y dijo: “¿Habrá brindis verdad?”, a lo cual Hai Ping contestó: “Es año nuevo mi amor, por supuesto que habrá.”, de este modo la pareja se dirigió al Museo de Arte J.P. Getty.

Al arribar al lugar, Alberto tomo un par de copas de champagne y con Hai Ping tomada del brazo, recorrió los pasillos de aquel Museo, observando los frescos de este tipo Hampton, sin embargo le fue curioso ver que el 90% de las pinturas tenían una especie de sello particular del autor, por ejemplo había una pintura al óleo sobre tela, con tonos sepias de fondo y en el medio había plastas de un verde bosque, que formaban una especie de ovalo horizontal con una especie de cuerpo y por encima del ovalo sobresalían unos cuernos, o eso parecían, esa era la pintura principal, llamada “Cocytus” y así las demás pinturas, tenían esa especie de forma en alguna parte.

De pronto, las cavilaciones de Alberto se vieron irrumpidas por la voz del recepcionista, un hombre anciano, alto, pálido, sumamente delgado, de cabello cano y ojos azules, se trataba de Julius Hampton, quien tomo lugar en el podium central y dijo: “Buenas noches a todos, Feliz año nuevo amantes del arte moderno, esta noche les damos la bienvenida a que brinden con nosotros por los logros de la Fundación Altruista “Alexis Dream”, la cual esta fundamentada en los esfuerzos de muchas personas alrededor del mundo que contribuyen a que estos niños con Cáncer, puedan llevar una vida mas plausible y cómoda, esperando siempre encontrar algún día, una cura a este mal que nos atañe, es por eso que esta noche, he puesto mi obra al alcance de sus manos, pues todo lo que se recaude será para esta fundación y así como yo estoy aquí para darles esta información, esta con nosotros también, el niño que ha hecho milagros a la gente que tan solo ha contemplado su mirada, el niño que ha luchado muchos años contra el Cáncer, denle un caluroso recibimiento a Alexis”, Alberto contemplaba el podium, cuando de repente su vista quedo impregnada en un pequeño niño, que caminó a través del escenario, con una mirada castaña, piel blanca y algunas pecas en su rostro, evidentemente llevaba una peluca pelirroja, cubriendo la calvicie que produce la quimioterapia, no obstante parecía cabello real y cuando este niño sonrió, Alberto quedó hipnotizado y empezó a sudar frío; y tras soltar a Hai Ping del brazo, corrió al baño, donde al abrir la llave del lavabo, algo sucedió que le dejó un sentimiento de rareza, pues la llave del agua estaba doblada, a pesar de ser de metal.

Alberto había aplicado apenas un poco de fuerza necesaria para abrirla, pero ahora estaba doblada, como si hubiese sido de plastilina, cosa que Alberto no asimilaba, así que salio del baño y le dijo a Hai: “Tenemos que irnos, no me siento bien”. Hai Ping sintió una gran presión cuando Alberto la tomo del hombro para decirle que no se sentía bien, por lo cual dijo: “Espera, sé más sutil”, Alberto no entendía a que se refería su prometida, por lo que sin poder concentrarse, se disculpo sin saber realmente por que y finalmente se fueron del lugar.

Mientras ambos se iban, el señor Hampton los seguía con la mirada.

Al día siguiente… Ciudad de México.

Mientras Nacho cortaba carne en la mesa fría, tarareaba una canción que escuchaba en su reproductor mp3, el cual traía escondido entre el delantal y su tapabocas, cuando de repente su compañero Emilio le dijo: “Nacho, si te ve la gerente te va a quitar tu porquería esa.”, Nacho lo miró sonriente y siguió con su trabajo y de tanto en tanto entraba y salía del cuarto de congelación para sacar carne, por lo tanto traía una gripe espantosa, entonces su compañero le dijo: “No te pases maestro, andas bien enfermo y así estas partiendo carne, vete al mostrador, yo aquí me encargo.”, Nacho le dijo: “Si, Emilio, ya no quiero trabajar aquí, ando bien enfermo.”, dicho esto, apagó su reproductor y se paro en el mostrador de la carne de aquel supermercado, cuando de pronto, una niña se paró frente al mostrador, viendo fijamente a Nacho, quien hizo un ademán de saludo con la mano y dijo: “Hola niña, ¿se te ofrece algo?”, ella lo miró y dijo: “Ignacio” y el miró su gafete, el cual tenía en letras pequeñas su nombre y dijo extrañado: “Si, así me llamo”, entonces la niña, con una mirada dulce, con cabello largo, rizado y café, con piel blanca y ojos azules, portando un hermoso vestido blanco con flores anaranjadas y moradas, sonrió y dijo: “Hasta luego, Ignacio”, de ese modo se dio media vuelta para marcharse. Nacho se quedo pensando y de pronto empezó a sentir que se sofocaba, al grado de marearse. Su compañero Emilio notó que Ignacio casi se caía, pero logró sostenerse con la palma de su mano, recargándose en una pared congelada, dejando así, la marca de la palma de su mano y derritiendo instantáneamente el hielo de esa pared.

Emilio lo miro consternado y preguntó: “¿Te sientes bien?”.

“Tengo mucho calor, mejor me meto a la cámara a trabajar, sirve que se me quita.”, contestó Ignacio; acto seguido se metió con la sierra para cortar carne y Emilio, viendo que minutos antes estaba enfermo y que ahora sudaba, fue testigo de como Ignacio se despojó de su camisa, dejando a la vista sus brazos tatuados, pero antes de poder decir algo, Ignacio cerró la puerta de la cámara de congelación.

31 de Diciembre de 2011, Estado de México

Aquella noche, la familia de Ignacio, integrada por su esposa Nelly y el pequeño de 7 años, su hijo Manuel, esperaban ansiosos a que él llegara, pues se habían esmerado en tenerle lista una modesta pero bien intencionada cena de Año nuevo.

Nacho llegó sumamente cansado, pues siempre en esas fechas la gente decidía hacer sus compras de último momento, por lo tanto el departamento de carnes se veía afectado drásticamente por obvias razones.

“Hola Nacho, ¿Cómo te fue?”, preguntó su esposa, a lo que Ignacio respondió: “Lo normal, mucho trabajo, creo que me voy a enfermar.”.

Manuel corrió a abrazar a su padre, mientras este lo recibía con una sonrisa cansada, después miró la mesa, misma que se encontraba servida, propia para un festejo.

“¿Qué es esto Nelly?”, preguntó él, a lo que Nelly respondió: “Es la cena de año nuevo, Manuel me ayudó a prepararla.”.

Ignacio sintió lástima por sí mismo y su familia, pues toda su vida había trabajado mucho pero ganado muy poco, así que el hecho de ver a su familia esmerándose para preparar una cena sumamente modesta, le hizo sentir que era un don nadie y que tal vez hubiese sido mejor que nunca hubiera salido de la cárcel, por lo que aguantando el dolor, dijo: “Gracias Nelly, pero como te dije creo que me voy a enfermar y prefiero dormir en este momento, pues mañana me toca cubrir el día.”, dicho eso, se marchó a su recamara, sintiendo un gran peso a cuestas.

Madrugada del Primero de Enero de 2012, Tijuana, Baja California.

Ricardo, mejor conocido por sus amigos como “El Cholo”, se encontraba desesperado por no tener nada que hacer esa noche, cuando su padre entró por la puerta de su cuarto y dijo: “Hijo, compré unas cervezas, vamos a brindar por el año nuevo aquí afuera de la casa, sirve que nos animamos un rato y ya después nos conseguimos unas viejas.”, dicho esto, Ricardo asintió, y salio al pórtico con su Padre.

“¿Qué te pasa mijo, por que andas tan extraño?”, a lo cual, después de darle un sorbo a su cerveza, Ricardo dijo: “Pues es que ya extraño México papá, aquí ya no tengo nada que hacer, digo, a usted lo quiero bien, pero pues allá tengo a mis amigos y a mi familia y pues ya estuve lo suficiente por acá.”, a lo cual su padre dijo: “Esta bien hijo, como usted quiera, aquí esta su casa, pero si se quiere ir…”, “Feliz Año Papá”, dijo el “Cholo” cuando de pronto, la plática fue irrumpida por un fuerte terremoto, la casa se tambaleo y Ricardo y su padre se levantaron de las escaleras del pórtico de madera, el cual crujía agresivamente y se acoplaron en el patio, cuando a la vez, un poste de luz se desplomaba hacia ellos, por lo tanto ambos saltaron, pero un cable de alta tensión empezó a latiguear, echando chispas por todos lados, muy cerca del padre de Ricardo y este ultimo, al levantarse y ver la situación, se despojó de sus zapatos y tomó entre ellos el cable, el cual atoró en la llanta de un auto que estaba estacionado al lado, acto seguido ayudo a su padre a incorporarse y dijo: “¿Nunca había temblado en Tijuana o si Papá?” a lo que su padre, mirándolo asustado dijo: “Nunca que yo sepa.”.

Horas más tarde, Ciudad de México…

César se encontraba observando un programa matutino recostado en su cama, mientras Ana, su hermana, se alistaba para un desayuno con compañeras de la universidad, cuando de repente, su madre le dijo: “Ana, prepárale de desayunar al imbécil de tu hermano, por que me tengo que ir, tengo cita con el Padre, el cual está muy ofendido por lo que sucedió ayer, me llevo a los perros”.

Ana vio a su madre marcharse y una vez que ella salio por la puerta, fue hacia el cuarto de su hermano mayor y dijo: “César, me tengo que ir ya, van a pasar por mi en 5 minutos y no me puedo atrasar mas, ¿Te puedes preparar tu desayuno?”.

César, sin mirarla y con el control en mano, dijo: “Mamá dijo que tu hicieras eso, así que hazlo.”, a lo que Ana contestó: “Por Dios, César, se supone que eres Chef, ¿Cómo es posible que no puedas prepararte algo?”, pero este repuso: “Precisamente, todo el día me la paso preparando comida y cuando estoy en casa lo que menos quiero es meterme a la cocina, además sirve de que te entrenas para cuando tengas que casarte.”.

“¿Qué fue lo que sucedió ayer?”, preguntó una enfadada Ana, a lo que su hermano respondió: “Tú empezaste…”, acto seguido se sobó el rostro y siguió viendo la televisión.

Ana sabía como era su hermano, así que tragándose el coraje, abrió el refrigerador para tomar un par de huevos, cuando de pronto, una sacudida la hizo caer y al mirar hacia arriba, vio como toda su casa se tambaleaba, acto seguido llamó a gritos a su hermano, quien rápidamente salio tratando de mantenerse en pie, la tomó de la mano y la envolvió entre sus brazos.

Ambos salieron por la puerta y al ser un edificio donde vivían, la gente se empujaba por los corredores y las escaleras, todos buscando la salida frenéticamente, por lo tanto César se percató de que tal vez podrían brincar por el ventanal del corredor (ahora roto) y caer en el techito de lona para amortiguar la caída, ya que solo era un piso de distancia desde donde saltarían, así que primero lanzo a una aterrada Ana y después se lanzó el.

El techo de lona efectivamente logró amortiguar el golpe y pudieron salir más rápido que la gente que se amontonaba y empujaba.

Al salir de allí el temblor cesó, pero de pronto vieron a sus perros correr hacia ellos y cuando Ana miró en dirección a ellos, vio como el auto de su madre, el cual se encontraba saliendo de la unidad habitacional de departamentos, estaba parado y abatido por un poste de luz, así que los hermanos corrieron al auto, solo para darse cuenta que el vidrio estaba estrellado, lleno de sangre y su madre dentro, inconsciente.

Una Noche antes…

“Demos gracias al señor por estar aquí reunidos, pues nos ha otorgado un año más de vida, esperemos que este año 2012 nos colme de bendiciones y nos mantenga con trabajo, éxito y salud, Amén.”, dijo el padre Gustavo, mientras que en la mesa, Ana, César y su madre Malena, juntaban las manos y decían amén al unísono, sin embargo Ana se puso de pié y dijo: “Bueno, fue un gusto estar con ustedes, pero tengo que irme a otro festejo de suma importancia.”, a lo que su madre dijo: “¿Más importante que estar con tu familia?”, entonces Ana dirigió su mirada al padre y dijo: “El no es de la familia.”.

Dicho eso, Ana se marchó de la mesa para ir a tomar sus cosas e irse a la fiesta, pero su madre la alcanzó en la puerta del departamento y dijo: “¿Qué crees que haces?, ¿Por qué siempre tienes que ser tan grosera con el padre?”, a lo que Ana, a sabiendas de que su madre siempre la culpaba de todo y lo mal que se ponía cuando se enojaba, dijo: “Perdón mami, es solo que me gustaría pasar un festejo de este tipo solamente contigo y mi hermano, discúlpame.”, acto seguido, se marchó a celebrar con sus amigas, desquitando sus penas con alcohol y risas, más no sabía que acababa de plantar una semilla bastante incomoda en su casa.

01 de Enero, 2012, Ciudad de México.

Gabriel se encontraba en el casi abandonado lobby del edificio, las pocas personas que trabajaron ese día, los cuales el veía como sus antiguos compañeros, le saludaban: “Feliz año nuevo”, con desdén en sus rostros pues odiaban tener que laborar ese día.

Mientras un policía registraba su maletín, vio que en la puerta giratoria de vidrio, en la entrada, un policía forcejeaba con un vagabundo, cubierto con una manta gris, el cual se liberó del policía y corrió hacia Gabriel, tomándolo del traje y diciendo: “¡¡¡Buuu!!!, ¿Te asustaste?, ya llego el fin niño…”, dicho esto mas policías se fueron encima del viejo, el cual poseía un rostro bastante peculiar, una cara sumamente arrugada, sin dientes, una mirada azul brillante y no lograba definir si se trataba de un hombre o mujer, sin embargo no dejo que esa situación perturbara su momento de alivio y acto seguido salio rápidamente del edificio, más no dejaba de mirar en dirección al anciano o anciana, cuando a la salida, ya estando cruzando la Avenida Reforma, un auto lo atropelló, lanzándolo unos metros adelante, no lastimándolo gravemente, pero si sufriendo un gran golpe y varios raspones.

De aquel Alfa Romeo, salio una joven delgada, con un vestido negro bastante ligero y moderno, el escote dejaba ver muchas su pálida piel, su cabellera era negra y quebrada, al quitarse los lentes dejo entrever una mirada oscura, que con el brillo de la luz solar pareciera que sus ojos eran color avellana y lo primero que dijo fue entre dientes: “¡¡¡Mi coche, maldita sea!!!”.

Gabriel se reincorporo con ayuda de un transeúnte y dijo: “Espero que tu seguro me pague este traje, el cual ¡¡¡Es el más fino que tengo y acabo de renunciar a mi trabajo!!!”, la chica volteo a verlo y ambos se quedaron pasmados.

Cuando el estaba por decir algo, una sacudida los tambaleo, haciendo que se sostuvieran uno del otro, de pronto, al alzar la mirada, los ventanales del edificio se quebraron y vidrios empezaron a caer cerca de donde estaban ellos, así que ambos, corrieron al camellon, mientras los autos se estrellaban detrás de ellos, cuando al mirar hacia arriba, vieron como un Ángel dorado se acercaba a ellos, era la parte mas alta de la columna del ángel de la Independencia, el cual se desplomaba, para caer bruscamente y encajarse en el pavimento, justo frente a ellos.

Continuara…